Nuestra compañera Rocío, en la asignatura de Cultura clásica de tercero de la ESO, ha realizado esta interesante actividad: a través de cómo los romanos observaban, nombraban y personificaban los fenómenos atmosféricos ha conseguido que los alumnos asocien el vocabulario en castellano con los términos y expresiones usados en latín, aprendiendo a describir las condiciones meteorológicas en esa lengua y por lo tanto conociendo el origen latino de muchos términos meteorológicos.
Así, por ejemplo, pudieron descubrir que plubiómetro (el instrumento que sirve para medir la cantidad de agua caída en un tiempo dado), tiene su origen en pluit: llover en lengua latina.
Toda esta información, la recogieron en dos murales y los colocaron en la zona de meteoescuela del centro, para que tanto alumnado como personal docente pudieran verlos y conocer el origen de muchos términos meteorológicos y cómo los romanos nombraban los fenómenos meteorológicos más habituales.
A partir de ahora, los términos nublado, cálido, ventoso, tempestad… cobran un nuevo sentido…






